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Cartas de amor anónimas

cartas de amor anonimas
Cartas de amor anónimas
Es difícil expresar amor a alguien que amas en silencio. Una carta de amor anónima puede ser un medio para que esa persona despierte sus sentidos y esté atenta a las personas que la rodean, entre las que usted se encuentra, y abra su corazón a la posibilidad de enamorarse.

Cartas de amor anónimas

Amor,

Cuatro días me separan semanalmente del cielo, y a ellos se suman cien y medio de esas distancias acordadas por una humanidad que quiere hacer todo tangible. Lucho con todas mis fuerzas contra las brujas de la desolación, envolviéndome en tu memoria. Pero, en breves dosis, tu voz me reconforta y con ella pinto tu hermoso rostro en este aire frío.
En los espacios en blanco, salgo y mi mente grita tu nombre; y cuando logro escuchar su eco, en el manto milenario, mi corazón late de la misma manera que en aquellos primeros días en que te descubría. Todos esos momentos son grandes tesoros cubiertos de intensas sensaciones intangibles durante la semana.
Estos últimos días, incluso tus simples movimientos cotidianos, están inconscientemente registrados en el tronco de mi memoria reciente y vienen a mí en esos escollos con apatía. El contorno de tus labios, los rizos juguetones de tu cabello, tu mirada persistente…. Todo eso me envuelve para soportar el día.
Lo mejor de todo es que, al final de los minilustres, estarás allí esperándome, sabiendo que recogerás mi impaciente corazón para darme fuerzas para la semana siguiente.


Cada día que pasa pienso más en ti porque me transmites mucha felicidad, orgullo y satisfacción. El día que nos conocimos fue lo mejor que me pudo pasar y espero que siempre estemos juntos, porque hacemos que los días nublados se conviertan en días soleados, los malos en los buenos.
Y esos paseos con el canto de los pájaros, con silbidos que chocan en las montañas es una canción alegre que felicita un día tan especial para todos.

Carta anónima para un amor imposible

Hoy es 14 de febrero de 2013 y te escribo esta carta porque desde que te vi por primera vez me llamaste la atención. Fue en el instituto, en la cantina. Recuerdo que llevabas un suéter de colores y unos vaqueros. Pasé a tu lado, te miré y sonreí, pero no me conocías y me pasaste de largo. Después de unos días ya sabía tu nombre, tu edad y la mayoría de las cosas sobre ti. Cada día me gustabas más, pero había un problema, no me conocías y si acaso algo de vista.
Hasta que un día decidí hablar contigo y presentarme. Fue entonces cuando me lancé a ti y te di dos besos. Me sonreíste y me dijiste con gusto que nos volveríamos a ver. Por eso hoy vengo a decirte que me gustas y que si quieres ir al cine conmigo, tomar una copa o al menos ser mi amigo, estoy aquí.
Saludos Carlos, muchos besos.


Todavía recuerdo el primer día que te vi, que te conocí, y desde ese día no puedo dejar de pensar en ti. A pesar de la distancia que nos separa, montañas, lagos y playas, pienso en los momentos que hemos pasado juntos y por eso paso mi tiempo. Tengo un calendario donde anoto cuántos días quedan para verte y tenerte a mi lado.
Tus ojos de color cielo, tus labios de caramelo y tu pelo castaño, estoy feliz los días que son muy tristes, cuando no estás aquí conmigo hunde mi corazón.
Me encantan los días en que caminamos por esos campos llenos de flores y margaritas, tomados de la mano como en un sueño sin fin. Además, me enamoro de aquellos en los que vamos a ver una película en el cine, aquellos que soñamos que nos sucederán. Pero lo que más me gusta es cuando vamos a ver esos hermosos atardeceres en la playa.
Por eso y mucho más, nunca te olvidaré. Yo te quiero.


Mi hermosa niña,

Con esta carta quiero declararte mi amor, desde el día que te vi me enamoré. Cuando veo tu hermosa sonrisa más me enamoro. Cada día me pregunto si algún día podré acariciar tu precioso cabello. Con esta carta quiero que sepas que te amo y que te amaré durante toda mi vida.
Cada día pienso en tus hermosos ojos que se parecen al tranquilo mar azul, tu sonrisa y tu piel morena.
Quiero que sepas que hoy te quiero más que ayer, y mañana más que hoy. También quiero agradecerles por toda la amistad que me han brindado, por todo el afecto, por estar conmigo en los momentos buenos y malos, y por ser tan comprensivos conmigo.

Ejemplos de cartas anónimas

Hoy es un día especial, como todos los demás porque estoy contigo. No hay día que no quiera conocerte y te agradezco por tenerte a mi lado, por pasar todos los días cogiéndote de la mano y sintiéndote cerca.
No hay nada que no me guste de ti, tienes una sonrisa que me encanta y con ella me haces volar y no caer. Esos ojos marrones que me hacen sentir en otra dimensión, donde sólo somos tú y yo. En resumen, no hay ninguna característica tuya que me parezca mala.
Gracias por ser así, por todo lo que me enamoro de ti día a día, y no importa cuánto tiempo pase, sé que nunca te sacaré de mi cabeza.
Me gustaría jugar con ustedes como niños pequeños acariciándose unos a otros sin problemas ni temores. Recuerda que todos los días te despertaré con un “buenos días, mi príncipe”.
Tú, esa persona especial para mí, la que me ha enseñado a ser sincero, sin miedo a nada, te vuelvo a decir que te amo, y si es necesario que lo grite a los cuatro vientos, lo gritaré.


El amor no lo es todo. Habrá momentos en los que harás todo lo posible para estar bien con él, pero es imposible estar bien si él no hace su parte.
Cuando hablas con esa persona eres muy feliz, porque es el único que me entiende y al que le cuentas todo y es el que te hace reír siempre a pesar de todo lo malo. Habrá momentos en que te pongas entre una espada y una pared, pero siempre tomarás el camino que sea para estar a su lado, sea bueno o malo.
Si has estado enamorado de verdad es lo más bonito que puede haber, pero cuando te enfadas con esa persona te rompe el corazón en millones de pedazos y lloras como un tonto porque no quieres estar así con él y quieres lo mejor para ambos.
Cada vez que has llorado por él, cada lágrima que acaricia tu rostro y cae, es que la quieres con toda tu alma. Te encierras en la habitación pensando en lo que puedes hacer para mejorar lo que ha sucedido, pero cuanto más piensas, más te rascas. He llegado a pensar lo peor, pero me he dado cuenta de una cosa: que tengo amigos que me han apoyado en estos asuntos de amor. Sobre todo una amiga en particular, me ha traído esa sonrisa en los peores momentos que he tenido y eso vale mucho.
Cuando estoy con él, su mirada de niño travieso, su sonrisa de niño tímido, es fuerte por fuera, aunque por dentro es una persona cariñosa con un corazón enorme. A su lado todo es diferente, todo desaparece como problemas, peleas, discusiones…. Tenerlo cerca de mi pecho son palabras inexplicables, esos abrazos no cambiarían por nada ni por nadie. Es irrevocable y ves todo diferente porque cuando estás con él, sientes cosas que nunca has sentido por alguien más.
Hay veces que no sé lo que siente por mí, no lo que quiere, pero cuando hablas de ello estás más tranquilo. Si has llegado a dudar del amor que has tenido por esa persona no seas tonto, habla de ello, te sentirás mucho mejor.


Hoy, por fin, decido escribir todo lo que hay dentro de mí. Mis sentimientos profundos e inconfesables, que aún no me he atrevido a decirte. Sólo puedo pensar en el día que te conocí y empezamos a hablar. Eres la primera cosa en la que pienso cuando me acuesto y mi único pensamiento cuando me despierto, cada mañana.

Puedo decirte que me encantan tu sonrisa y tus palabras. No sé cómo enfrentarme a todos estos sentimientos. Si puedo decirte, que con una sola mirada, todo mi cuerpo tiembla.

Siempre sueño con ese día en que podría estar contigo por unas horas, que pasaban como segundos en un reloj. Y sueño con volver a tocarte los labios, para poder mirarte con esos ojos oscuros, y escuchar un susurro tuyo en mi oído.

Cuento todas las horas y minutos que me quedan para volver a verte. Y no puedo pasar un día sin hablar contigo, mirarte y sonreírte. No pido mucho.

Sé que no fue una coincidencia conocerte. Era el destino.

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